jueves, 2 de febrero de 2017

Es invierno


Los árboles quedan callados
pierden las palabras
entre el frío y el viento,
su mudez dice tanto
y en su silencio duerme
frondosa la esperanza.
No les derriba el viento
aunque dobleguen sus brazos,
entregan sus hojas 
resignados ante lo inevitable:
el giro de la Tierra, el tiempo.
No les congela el alma
bulle en sus venas aun la vida.
Es un dormir de cigarras
en la ambarina realidad
de lánguidos quanta
llenando espacios de sombrío frío.
Las pupilas de los árboles 
se cierran suavemente 
sueñan con el día seguro
que el galanteo del sol
llegue de nuevo a encender
la flama verde del amor
y les penetre su alma
otra vez, como siempre.

martes, 24 de enero de 2017

Hoyitos en el cielo (Poesía infantil)


Eran como las seis de la tarde,
el cielo se fue poniendo oscuro, oscuro
la luna curiosa estaba del otro lado
y con uno de sus puntiagudos cuernitos
empezó a hacer un hoyito.
Giraba y giraba como un tornillo 
hasta que rompió el tapiz del cielo.
Emocionada, la luna se asomó 
quedó maravillada viendo la tierra 
redonda, azul, llena de vida;
entonces, metió un cuernito primero
después el otro, cruzó la noche.
Se sintió libre y desprendida,
caminó lentamente de este a oeste
fue descubriendo ciudades grandes
pueblos pequeños, lagos, volcanes
ríos que corrían como serpientes alegres
por en medio de los frondosos árboles; 
montañas blancas, montañas verdes
pájaros en sus nidos, niños en sus camas
mares espumosos acunando a las playas
y arriba de todo, las nubes esponjadas
que ella iba pisando delicadamente.
Fueron pasando las horas y ella
paseaba tan feliz que no supo cuando
llegó el sol con su cabello rubio
y convirtió la oscura noche en el día claro,
corrió entonces la luna a buscar refugio 
con su cuernito hizo de nuevo un agujero,
cruzó el día, se metió en su cama de plata
y mientras dormía soñaba 
con volver a ver lo que había visto
cuando al hacer un hoyito en el cielo
descubrió el planeta azul y mágico 
que la llenó de luz, de miel y de poesía.
Desde entonces, todas las noches la luna
hace un hoyito y viene a la Tierra 
y en cada hoyito que deja se asoma una estrella. 

©Vicky Toledo

jueves, 23 de junio de 2016

Distraídas



Llovió hoy más recio que ayer las calles lucían desoladas, húmedas, era la hora de la cena, mi madre llamó, yo no tenía hambre, quería estar sola distraerme un poco de aquel problema. Salí de mi casa, caminé por la acera me asomé en un charco dejado por la lluvia, en el charco reposaba una estrella que por distraída se confundió de cielo. Al verme tembló como tiembla una niña ante lo desconocido, comprendió su error, yo me quedé quieta, para no asustarla pero fue ya muy tarde, ella titilaba quiso esconderse pero se ahogaba yo fascinada, olvidé mi pena sumergí mis manos en el agua prieta con todo cuidado, rescaté la estrella. Al verse atrapada sintió tanto miedo que su brillo eterno pareció extinguirse, no temas le dije, solo quiero verte secar esa lágrima que hay en tu rostro, la estrella sonriendo me miró confiada. Pronto volverás, le dije, a tu cielo hermoso solo tomará lo que tarda en secar el charco. En efecto, a la medianoche ya se había ido. Yo volví a mi casa, con hambre y sin recordar el porqué había salido.

domingo, 12 de junio de 2016

En Venecia

Te encontré cuando caminaba sin prisa
por una acera de Venecia
las góndolas negras
pasaban pavoneándose
con parejas extrañas
que parecían amarse,
el brillo del sol reflejado en el agua
el brillo del agua reflejado en mis pupilas,
decía sin palabras cuanto yo había
encontrado de tí estando tan lejos
entre tanta gente que hablaba de amor,
se deslizaba la tarde debajo del puente
la mirada mía buscaba en el agua
escuché tu risa y escapó la mía
porque fue esa noche que
estando tan lejos te encontré de nuevo
como siempre quise
rebosante el alma del más grande amor

jueves, 27 de agosto de 2015

Entre libros

Te miro en cada libro que 
pasa por mis manos
en cada página que leo
en cada metáfora que
me complica la vida,
en los índices verticales
en los prólogos proféticos
y en los puntos y aparte.
En cada nuevo capítulo
que apuro en la noche,
en cada final glorioso
que me deja con ganas de mas.
La biblioteca entera sabe de ti
porque entre libro y libro
entre verso y verso
en ese espacio abierto
que aprisiona el papel
ahí queda un pensamiento
inviolable y secreto
como huella invisible
de este amor que no muere
que no muere, que revive
en cada historia de amor
que pasa por mis manos
en cada página que leo
en cada vez que pienso en ti.

©Vicky Toledo