viernes, 10 de mayo de 2019

Pena Desnuda



Vi la pena desnuda ante el espejo 
y me dio tanta pena que quise vestirla,
la adorné con sonrisa de rojo fresa;
ella entonces apagó la luz
y nos quedamos las dos esperando 
la salida del sol a las tres de la mañana 

©Vicky Toledo

sábado, 27 de abril de 2019

El alma de las flores



En el jardín antaño florecido
un día cualquiera con la lluvia de Mayo 
brotaron por doquier hermosas flores 
delicadas, pretensiosas, sonrosadas. 

Fascinadas se miraban entre sí 
se sentían como reinas de un castillo 
se bañaban con rocío en las mañanas
se rociaban con fragancia por las noches. 

Cada mañana se miraban al espejo 
cada una se creía la más bella 
todo el mundo hablaba de ellas
todo el mundo las quería. 

Poco a poco llegaron las visitas 
aumentaron y el jardín se convirtió 
en paraíso de pájaros y abejas
mariposas y alegrías. 

Las flores engreídas se creían 
que eso era la vida y vivían 
dedicadas a lucir todos los días 
su esplendor y su gracia desmedida. 

Pero un día llegó un viejo colibrí 
queriendo prevenirlas del futuro 
al oído les dijo susurrando 
que un buen día todo acabaría. 

Jóvenes ingenuas e incrédulas 
hicieron caso omiso y continuaron 
cuidando su apariencia y su belleza 
desplegando felices su hermosura. 

Al calor del verano maduraron
cumplieron su destino, dieron hijos 
y entonces comprendieron 
la advertencia del viejo colibrí. 

La vida no es apariencia, es desafío 
es crear un universo muy profundo 
de belleza invisible y de cariño
que se esconde debajo de los pétalos. 

Llegó el otoño con su viento frío 
y los pétalos una vez tan coloridos 
perdieron su color y su tersura 
su juventud dijo adiós y se marchó 

Los pistilos altivos y amarillos 
vencidos ya, encorvaron sus espaldas 
se rindieron a la muerte despiadada 
su misión había ya concluido. 

Las flores tristemente resignadas
sucumbieron ante el tiempo y fenecieron 
dejando solo la belleza que es del alma
en el jardín antaño florecido. 

©Vicky Toledo