miércoles, 12 de julio de 2017

Almohadas



Significas una verdad ineludible 
una razón clarísima
que inunda lo que soy de filigrana,
un azul mar intenso rojo fuego
que se instaló en mi cielo
el día que tus labios
pronunciaron un te amo
besándome los ojos.
Te amo con necesidad inmensa
de entregarte el cúmulo de sueños
metidos cada noche
en la funda de mi almohada
para suavizar la espera.
Ahora que tu cama es nuestra
descubro que soñabas 
y como yo guardabas 
un amor lleno de sueños
en la cabecera de tu cama.
La vida, esta vida que nos llama
a juntar las almohadas
en una misma cama
finalmente nos define,
somos los sueños de antes
alcanzados, nuestros, amados


©Vicky Toledo

martes, 27 de junio de 2017

Sueño Vívido




La noche no era oscura, 
se vislumbraban las siluetas de los árboles 
abrazándose, desahogando el calor 
que por el día respiraban. 
El cielo estaba lindo, estrellado, 
se miraba todo tan cerca 
como si los ojos fueran telescopios. 
De pronto y sin aviso, 
una estrella cayó del cielo 
y fue a dar al ápice de un árbol. 
Se formó un incendio gigantesco 
donde se fundían hojas y ramas 
sombras y sueños. 
Se incineraron los temores, 
y volaban las chispas por el aire. 
El fulgor desprendido era eufórico 
la noche se iluminó de algarabía 
parecían fuegos artificiales 
celebrando alguna fiesta. 
Yo, un poco alejada para no quemarme 
pensé en ti. Vi tus pupilas brillando 
como las pupilas de un niño. 
Escuché tu voz diciendo: mira 
el cielo se está cayendo, ven. 
Sentí tu abrazo protector y así 
desperté algo desorientada 
mirando al cielo, sintiendo 
la humedad del césped 
donde me había quedado dormida. 








©Vicky Toledo


martes, 24 de enero de 2017

Hoyitos en el cielo (Poesía infantil)


Eran como las seis de la tarde,
el cielo se fue poniendo oscuro, oscuro
la luna curiosa estaba del otro lado
y con uno de sus puntiagudos cuernitos
empezó a hacer un hoyito.
Giraba y giraba como un tornillo 
hasta que rompió el tapiz del cielo.
Emocionada, la luna se asomó 
quedó maravillada viendo la tierra 
redonda, azul, llena de vida;
entonces, metió un cuernito primero
después el otro, cruzó la noche.
Se sintió libre y desprendida,
caminó lentamente de este a oeste
fue descubriendo ciudades grandes
pueblos pequeños, lagos, volcanes
ríos que corrían como serpientes alegres
por en medio de los frondosos árboles; 
montañas blancas, montañas verdes
pájaros en sus nidos, niños en sus camas
mares espumosos acunando a las playas
y arriba de todo, las nubes esponjadas
que ella iba pisando delicadamente.
Fueron pasando las horas y ella
paseaba tan feliz que no supo cuando
llegó el sol con su cabello rubio
y convirtió la oscura noche en el día claro,
corrió entonces la luna a buscar refugio 
con su cuernito hizo de nuevo un agujero,
cruzó el día, se metió en su cama de plata
y mientras dormía soñaba 
con volver a ver lo que había visto
cuando al hacer un hoyito en el cielo
descubrió el planeta azul y mágico 
que la llenó de luz, de miel y de poesía.
Desde entonces, todas las noches la luna
hace un hoyito y viene a la Tierra 
y en cada hoyito que deja se asoma una estrella. 

©Vicky Toledo

domingo, 12 de junio de 2016

En Venecia

Te encontré cuando caminaba sin prisa
por una acera de Venecia
las góndolas negras
pasaban pavoneándose
con parejas extrañas
que parecían amarse,
el brillo del sol reflejado en el agua
el brillo del agua reflejado en mis pupilas,
decía sin palabras cuanto yo había
encontrado de tí estando tan lejos
entre tanta gente que hablaba de amor,
se deslizaba la tarde debajo del puente
la mirada mía buscaba en el agua
escuché tu risa y escapó la mía
porque fue esa noche que
estando tan lejos te encontré de nuevo
como siempre quise
rebosante el alma del más grande amor