miércoles, 4 de octubre de 2017

Atarraya


Alguna vez
las paredes fueron amarillas
como el sol
y la palmera fue niña
con el cabello alborotado.
Corrían muchos niños por la arena
volvían a casa salados y con frío
con el alma muerta de risa
y un cangrejo en la mano
tratando de escapar.
Esos fueron buenos tiempos
me contaba la abuela
viendo la casa de lejos
casi irreconocible,
sino fuera porque el viejo mar
sigue siendo el mismo,
pensaría que han naufragado
en esta playa los recuerdos
me decía…
Y mientras hablaba la abuela
yo tendí una atarraya
sobre las olas del tiempo
para que mis propios recuerdos
no naufraguen jamás


©Vicky Toledo

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