miércoles, 4 de octubre de 2017

Angeles




El viento con ternura acaricia los árboles 
mientras la luna con amor los baña de luz
ellos se sienten niños y con gesto infantil 
emanan suaves murmullos al aire soñoliento
ligero, frágil, fácil de romper. 

En una noche de tibio verano, aquí 
los ángeles deambulan sigilosos 
dejando en el pasto mullido sus huellas
con delicadeza, casi sin sentir 
huelen a blanco jazmín, a noche sutil. 

El paraíso debe ser algo así,
árboles felices, ángeles risueños 
plenitud de espíritus en la noche clara
un lugar espléndido saturado de amor
donde el alma descansa en los brazos de Dios. 




©Vicky Toledo

Atarraya


Alguna vez
las paredes fueron amarillas
como el sol
y la palmera fue niña
con el cabello alborotado.
Corrían muchos niños por la arena
volvían a casa salados y con frío
con el alma muerta de risa
y un cangrejo en la mano
tratando de escapar.
Esos fueron buenos tiempos
me contaba la abuela
viendo la casa de lejos
casi irreconocible,
sino fuera porque el viejo mar
sigue siendo el mismo,
pensaría que han naufragado
en esta playa los recuerdos
me decía…
Y mientras hablaba la abuela
yo tendí una atarraya
sobre las olas del tiempo
para que mis propios recuerdos
no naufraguen jamás


©Vicky Toledo