jueves, 2 de febrero de 2017

Es invierno


Los árboles quedan callados
pierden las palabras
entre el frío y el viento,
su mudez dice tanto
y en su silencio duerme
frondosa la esperanza.
No les derriba el viento
aunque dobleguen sus brazos,
entregan sus hojas 
resignados ante lo inevitable:
el giro de la Tierra, el tiempo.
No les congela el alma
bulle en sus venas aun la vida.
Es un dormir de cigarras
en la ambarina realidad
de lánguidos quanta
llenando espacios de sombrío frío.
Las pupilas de los árboles 
se cierran suavemente 
sueñan con el día seguro
que el galanteo del sol
llegue de nuevo a encender
la flama verde del amor
y les penetre su alma
otra vez, como siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada