jueves, 23 de junio de 2016

Distraídas



Llovió hoy más recio que ayer las calles lucían desoladas, húmedas, era la hora de la cena, mi madre llamó, yo no tenía hambre, quería estar sola distraerme un poco de aquel problema. Salí de mi casa, caminé por la acera me asomé en un charco dejado por la lluvia, en el charco reposaba una estrella que por distraída se confundió de cielo. Al verme tembló como tiembla una niña ante lo desconocido, comprendió su error, yo me quedé quieta, para no asustarla pero fue ya muy tarde, ella titilaba quiso esconderse pero se ahogaba yo fascinada, olvidé mi pena sumergí mis manos en el agua prieta con todo cuidado, rescaté la estrella. Al verse atrapada sintió tanto miedo que su brillo eterno pareció extinguirse, no temas le dije, solo quiero verte secar esa lágrima que hay en tu rostro, la estrella sonriendo me miró confiada. Pronto volverás, le dije, a tu cielo hermoso solo tomará lo que tarda en secar el charco. En efecto, a la medianoche ya se había ido. Yo volví a mi casa, con hambre y sin recordar el porqué había salido.

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