sábado, 21 de septiembre de 2013

Viejo viento

Aparece el viejo viento, gentil y arrugado
con aires de siglos colgados en su piel
canta suavemente invitando
a las hojas a bailar con él.
Se entretiene cruzando las tejas
y meciendo la hamaca
igual que mece la madre a su bebé,
por momentos guarda silencio y se esconde
esperando que el clima cambie a su favor.
Baja a beber agua a la orilla del río
para aplacar la sed que le ha causado
el bailotear con el sol del mediodía.
El malinche muere de rojos celos y espera que venga
a sofocar el fuego que le quema por fuera
a regalarle el amor que le hace padecer
cada vez que baja a enamorar al río
mientras el río corre sin siquiera volverlo a ver.